Nueva Abizanda

Sesión 9

Vacas flacas, Primavera AD 1223

Tras aprender el hechizo, Sancho procede a lanzar el Aegis, inaugurando, así, la protección mágica frente al exterior. Para observar si hay algún ser mágico en la alianza deciden sacar a todos los habitantes de la misma al lanzarse el ritual. Posteriormente, observan que tan sólo Aurelia es reacia a entrar. Sin embargo, demuestra no ser una criatura mágica, cuando finalmente accede al recinto. Se muestra, no obstante, mareada y extraña. Gabriel, el deceptor, decide que Álvaro, el sargento, le eche un ojo y observe sus movimientos.
Cordelia, mientras tanto, se reúne con el deceptor. Se muestra preocupada por dos asuntos: primero, porque la alianza está arruinada. Son muchas las deudas y se teme que, en breve, no pueda afrontar la situación; por otra parte, pide permiso al deceptor para abandonar la alianza y volver a su tierra, Barcelona. En efecto, dice encontrarse cansada y vieja, y querría retirarse a la tranquilidad de su hogar. Gabriel lo consiente, siempre y cuando sea capaz de traer a alguien capaz que la sustituya en su trabajo.
El goblin, que fue llevado a la alianza, decide volver a su mina. Se encuentra mal en la nueva área y echa de menos sus herramientas y “amigos”. Igualmente, observan los magos que los jabatos no producen la vis que sí producían en su morada. Se temen que, tal vez, haberles sacado de su hábitat natural tenga algo que ver con ello. Diana cree, por su parte, que el jabato enfermo lo está justamente por esta circunstancia.
Álvaro avisa a los magos de que Aurelia ha partido hacia el bosque. Envían a Lucio y Mucio en su búsqueda, pero vuelve sólo Lucio, que apenas puede hablar del miedo. Tras lanzarle un hechizo que reprime su miedo, Lucio consigue explicar la situación: al penetrar en el bosque el miedo lo embargó, justamente cuando unas sombras difusas empezaron a rodearle. Decidió volver, pero no así Mucio, por cuya vida teme.
Los magos se dirigen al bosque, acompañados de Alodio y Lucio. Se internan en el bosque y, tras un tiempo, observan a Aurelia danzando desnuda en un claro, rodeada de flores y hierbas. Rodrigo, con su segunda visión, logra ver que unas sombras difusas bailan con ella al son de una extraña música. Al acercarse Oberón, Aurelia frena su danza y le grita para que se aleje. Entonces aparecen pisadas en el fango y Gabriel es atacado, recibiendo un fuerte zarpazo en el vientre, que lo deja malherido. Huyen todos los magos, menos Sancho, que consigue conjurar una jaula mágica de hierro que lo protege. El cuerpo de Aurelia se levanta levitando del suelo y, poseída por otra entidad, le conmina a abandonar el lugar sagrado. Mientras tanto, los otros magos escapan rápidamente. Oberón realiza un círculo de protección, en el que se protege también Rodrigo. Ven entonces a Sancho, que se acerca al círculo y les pide que salgan lo más rápido del bosque. Oberón decide lanzar un hechizo sobre él, pero al sacar la mano del círculo, Sancho le arranca el brazo, demostrando, así, que se trata de una criatura que ha tomado su apariencia. Rodrigo intenta hablar con el falso Sancho, pero éste decide irse.
Llegan a la alianza Gabriel y Alodio. El cocinero trata, primero, a Gabriel, y después a Oberón, que, traído por Rodrigo, llega bastante más tarde.
Al día siguiente aparece Sancho. Al verlo, y dadas las noticias que había recibido por parte de Oberón y Rodrigo, Gabriel le lanza un proyectil de fuego, que lo habría matado, si no hubiera interpuesto un muro de piedra delante. Sancho huye a Duresca y Rodrigo escribe a todas las alianzas sobre el crimen de Sancho.
Baruch vuelve entonces con Sancho, y abre así un pequeño juicio para esclarecer los hechos. Sancho resulta inocente, demostrándose que no había sido el causante de la pérdida del brazo de Oberón. Sin embargo, acusa a la orden de haber interferido en la sociedad de las hadas sin permiso, poniendo, además, en peligro a la alianza y a la orden. Decide no sancionar este hecho, alegando la juventud de los magos y el mal que ya de por sí habían recibido los magos. Sin embargo, Sancho acusa a Gabriel de haberle atacado sin derecho. Esto hace que Baruch sancione a Gabriel con cuatro estaciones de trabajo para Sancho, que podrá reclamar por adelantado, siempre y cuando no interrumpa una labor de largo período que puediere estar desarrollando Gabriel.
Tras el juicio, Oberón recibe la visita de Matlus, que cura al mago y restaura su miembro. Aprovecha la ocasión para enseñarle a Jonás, el niño que vive cerca de Abizanda y que demuestra tener el Don. Matlus se interesa por el mismo y agradece a Oberón habérselo entregado para su educación. Perdona a la alianza, así, 20 peones de vis corpus que le deben por su trabajo de curación.

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Flavius Flavius

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