Nueva Abizanda

Sesión 14-15
Primavera AD 1226

Los magos de Abizanda se encuentran con Segismundo, que entra en la alianza y la reclama. Después de mucho alboroto, los magos lo llevan al bosque. Al dirigirse hacia él, empiazan a salir lagartos de su alrededor. Deciden llevarlo al pueblo de Castillejo para un exorcismo, pero el clérigo se muestra poco receptivo. Deciden enterrarlo de cuello para abajo al sur del pueblo y dejarle de noche.
Los magos vuelven a Abizanda y, a la mañana siguiente, Rodrigo ve que el árbol tira a uno de los soldados desde una torre. Oberón, enfadado, se dirige al árbol acusándole de romper el trato. El árbol indica que no fue su intención matar al soldado, sólo dejarle inválido, y que estos son sucios y no los quiere cerca. Oberón lo amenaza con destruirlo y el árbol mata a otro soldado, diciendo que sabe más de Abizanda que ningún otro, y que no teme a la Orden.
Los magos deciden salir de la alianza y mandan a todos a Jaca. Mientras tanto, Sancho se dirige a buscar a Segismundo, pensando que el árbol se ha enfadado debido al ultraje contra él. Al llegar, ven que sólo queda el agujero en el que estuvo. Siguen el rastro y, de noche, lo encuentran junto a Luis, que, en un descuido, llama “Samuel” a Segismundo, al que trata de pobre criatura enferma y débil mentalmente. Los magos se lo llevan para hacerle señor de Abizanda.
Una vez en la alianza, lo llevan hacia el árbol. Al entrar en el patio de armas, Segismundo empieza a sufrir un ataque y escapa del sitio, atacando a cualquiera que intenta hablar con él. Sancho manda que le dejen incapacitado a base de golpes y lo arrastran hasta el árbol. Uno de los guardias que arrastra a Segismundo y el propio Segismundo mueren despedazados por el árbol. La noche Guillermo sueña con muchas sombras a su alrededor que se ríen de él, que no puede moverse.
Pocos días después vuelven Oberón y Rodrigo junto a Metron, que a base de hechizos y bajo mandato de los magos, destroza al árbol. La anciana Aurelia intenta defender al árbol, pero no lo logra. Oberón habla con el árbol antes de ser definitivamente eliminado. Este dice que son “estúpidos” e ignorantes, que “el clan” acabará con ellos.
Tras la destrucción del árbol observan trozos de un rostro que se mueven inflamados por el patio. Destruyen buena parte de ellos y conservan un trozo de mandíbula en un bote. Oberón, al destruir las raíces del árbol, entra en crepúsculo, obteniendo conocimientos nuevos sobre herbam.

View
Sesión 13
Invierno AD 1225

Oberón vuelve a la alianza gritando y revolcándose por los suelos. Una vez calmado, Oberón, Guillermo y Rodrigo se dirigen al refugio de Perico. Encuentran por el camino una calavera, que mantiene una conversación absurda con Rodrigo. Tras dar muchas vueltas, logran llegar a la cabaña de Perico. Una vez allí, ven a éste y a Margarita dormidos. Tras saber que otras calaveras han sido robadas se dirigen hacia la casa de la harpía, donde las recuperan. Queman, además, la casa de la harpía. Al volver, Oberón busca la planta utilizada para dormir a Perico y Margarita, que finalmente despiertan.

View
Sesión 12
Primavera AD 1225

Tomás llega a la alianza con quince grogs nuevos. Lucio y Mucio, sin embargo, permanecen en cama, víctimas del ataque de un terrible oso.
Los magos deciden dirigirse hacia la cueva del jabalí mágico, que saben que ha muerto a través de un hechizo lanzado por Diana. Al llegar, descubren que está todo infestado de serpientes, algunas mágicas, que se refieren al “ojo” como a su padre y protector. Temiendo el peligro y con un grog afectado por el veneno de una víbora, Diana regresa a Abizanda, buscando nuevos apoyos para regresar.
Los magos, sin embargo, deciden acudir a una zona tranquila en el bosque, aparentemente mágica. Al llegar, descubren dos pequeños gorriones de plumaje brillante que cantan y retozan junto a un manantial. En él descubren un musgo que contiene vis mágica.
Los magos se instalan en la zona, esperando ver a la “dama” de la que hablan los gorriones. Lejos de ello, se aparece una de las criaturas del centro del bosque. Oberón, mediante un círculo de protección, evita ser afectado por el mismo, pero se arriesga a hablar con la criatura, cuyo aspecto se muestra cercano al de un hombre árbol.

View
Sesión 11
Verano, AD 1224

Uno de los canteros llega a Abizanda destrozado: informa a los magos de que han sido atacados por unos hombres, que, sin mediar palabra, han disparado contra ellos. Gabriel y Oberón se dirigen al lugar, invisibles, tomando así las suficientes precauciones. Al llegar la noche, observan que un guardia se ha instalado en la entrada a la mina, junto a una campanilla. Gabriel, susurrando sus conjuros, revienta su corazón, sin que emita así sonido alguno. La operación de limpia sigue en la cabaña del capataz, ocupada por Luis, un hombre brutal que duerme a pierna suelta. Los demás morirán entre enredaderas, mientras Gabriel revienta, uno a uno, sus corazones. En el almacén encuentran al resto de los obreros, que les dan a conocer la masacre sufrida: aún quedan como testigos de la masacre los cuerpos apilados junto a la tienda del capataz y la cabeza de éste, seccionada sobre la cómoda de su cabaña.
Los canteros cuentan que vinieron por sorpresa y que se interesaron en la pequeña grutita, en la que (aunque ellos no lo saben) vive el pequeño goblin verde. Dos de ellos partieron buscando alguien que pudiera penetrar en la pequeña cueva.
De este modo, Oberón y Gabriel esperan invisibles en la entrada. Llegan pues los dos criminales, que llevan un enano, Víctor, de Aínsa. Oberón los enmaraña con sus enredaderas y los duerme, con intención de interrogarlos más adelante. Estos hablan de la vieja del bosque y de su interés por el goblin.
Los magos ponen las cabezas en picas y ponen una señal de advertencia en la entrada de la cantera.

View
Sesión 10
Invierno AD 1223

Sancho de Tytalus consigue a Thor como familiar, uno de los jabatos de color gris azulado que arrebataron a su madre, en la zona del lago.
Oberón de Merinita consigue aprender el hechizo que le permite comunicarse con el árbol mágico. Este se presenta como Pascual (nombre que escoge al vuelo, al ser preguntado) y pide a los magos salida hacia el exterior. Gracias a los hechizos de Sancho consigue salir hacia el jardín, ocupando la parte norte del lugar. Se muestra terco y reacio a ser tocado. Los habitantes mundanos caminan con cuidado de no tocar sus ramas y hojas.
Aprovechando la salida del árbol, los magos rescatan los libros y objetos sepultados en las profundidades. Consiguen rescatar bastante de ellos.
Tomás de Bethancourt, sobrino de Cordelia, se presenta ante los magos como sustituto de la autócrata. Su primera medida es salir con varios guardias para encontrar otros tantos.

View
Sesión 9
Vacas flacas, Primavera AD 1223

Tras aprender el hechizo, Sancho procede a lanzar el Aegis, inaugurando, así, la protección mágica frente al exterior. Para observar si hay algún ser mágico en la alianza deciden sacar a todos los habitantes de la misma al lanzarse el ritual. Posteriormente, observan que tan sólo Aurelia es reacia a entrar. Sin embargo, demuestra no ser una criatura mágica, cuando finalmente accede al recinto. Se muestra, no obstante, mareada y extraña. Gabriel, el deceptor, decide que Álvaro, el sargento, le eche un ojo y observe sus movimientos.
Cordelia, mientras tanto, se reúne con el deceptor. Se muestra preocupada por dos asuntos: primero, porque la alianza está arruinada. Son muchas las deudas y se teme que, en breve, no pueda afrontar la situación; por otra parte, pide permiso al deceptor para abandonar la alianza y volver a su tierra, Barcelona. En efecto, dice encontrarse cansada y vieja, y querría retirarse a la tranquilidad de su hogar. Gabriel lo consiente, siempre y cuando sea capaz de traer a alguien capaz que la sustituya en su trabajo.
El goblin, que fue llevado a la alianza, decide volver a su mina. Se encuentra mal en la nueva área y echa de menos sus herramientas y “amigos”. Igualmente, observan los magos que los jabatos no producen la vis que sí producían en su morada. Se temen que, tal vez, haberles sacado de su hábitat natural tenga algo que ver con ello. Diana cree, por su parte, que el jabato enfermo lo está justamente por esta circunstancia.
Álvaro avisa a los magos de que Aurelia ha partido hacia el bosque. Envían a Lucio y Mucio en su búsqueda, pero vuelve sólo Lucio, que apenas puede hablar del miedo. Tras lanzarle un hechizo que reprime su miedo, Lucio consigue explicar la situación: al penetrar en el bosque el miedo lo embargó, justamente cuando unas sombras difusas empezaron a rodearle. Decidió volver, pero no así Mucio, por cuya vida teme.
Los magos se dirigen al bosque, acompañados de Alodio y Lucio. Se internan en el bosque y, tras un tiempo, observan a Aurelia danzando desnuda en un claro, rodeada de flores y hierbas. Rodrigo, con su segunda visión, logra ver que unas sombras difusas bailan con ella al son de una extraña música. Al acercarse Oberón, Aurelia frena su danza y le grita para que se aleje. Entonces aparecen pisadas en el fango y Gabriel es atacado, recibiendo un fuerte zarpazo en el vientre, que lo deja malherido. Huyen todos los magos, menos Sancho, que consigue conjurar una jaula mágica de hierro que lo protege. El cuerpo de Aurelia se levanta levitando del suelo y, poseída por otra entidad, le conmina a abandonar el lugar sagrado. Mientras tanto, los otros magos escapan rápidamente. Oberón realiza un círculo de protección, en el que se protege también Rodrigo. Ven entonces a Sancho, que se acerca al círculo y les pide que salgan lo más rápido del bosque. Oberón decide lanzar un hechizo sobre él, pero al sacar la mano del círculo, Sancho le arranca el brazo, demostrando, así, que se trata de una criatura que ha tomado su apariencia. Rodrigo intenta hablar con el falso Sancho, pero éste decide irse.
Llegan a la alianza Gabriel y Alodio. El cocinero trata, primero, a Gabriel, y después a Oberón, que, traído por Rodrigo, llega bastante más tarde.
Al día siguiente aparece Sancho. Al verlo, y dadas las noticias que había recibido por parte de Oberón y Rodrigo, Gabriel le lanza un proyectil de fuego, que lo habría matado, si no hubiera interpuesto un muro de piedra delante. Sancho huye a Duresca y Rodrigo escribe a todas las alianzas sobre el crimen de Sancho.
Baruch vuelve entonces con Sancho, y abre así un pequeño juicio para esclarecer los hechos. Sancho resulta inocente, demostrándose que no había sido el causante de la pérdida del brazo de Oberón. Sin embargo, acusa a la orden de haber interferido en la sociedad de las hadas sin permiso, poniendo, además, en peligro a la alianza y a la orden. Decide no sancionar este hecho, alegando la juventud de los magos y el mal que ya de por sí habían recibido los magos. Sin embargo, Sancho acusa a Gabriel de haberle atacado sin derecho. Esto hace que Baruch sancione a Gabriel con cuatro estaciones de trabajo para Sancho, que podrá reclamar por adelantado, siempre y cuando no interrumpa una labor de largo período que puediere estar desarrollando Gabriel.
Tras el juicio, Oberón recibe la visita de Matlus, que cura al mago y restaura su miembro. Aprovecha la ocasión para enseñarle a Jonás, el niño que vive cerca de Abizanda y que demuestra tener el Don. Matlus se interesa por el mismo y agradece a Oberón habérselo entregado para su educación. Perdona a la alianza, así, 20 peones de vis corpus que le deben por su trabajo de curación.

View
Sesión 8
Reclutamiento, Invierno AD 1222

En un día frío y tormentoso, Lucio y Mucio alertan a los magos: se observa una luz que parpadea en las afueras. Los magos acuden y descubren a Aurelia, que, como le pidió Sancho, se ha dirigido a la Alianza.
Los magos se dirigen a Aínsa, donde buscan nuevos reclutas. Allí, tras hablar con uno de los guardias, deciden llevarse a tres reos: Alodio, un cabrero enorme con malas pulgas, acusado de haber matado a una persona por haber mentado malamente a su madre; Uchenio, un pobre muerto de hambre; y Ceferín, un aragonés caído en desgracia. En el camino de vuelta se les une Milvio, un joven con especial habilidad con la honda.
Posteriormente se dirigen a la mina cercana a Aínsa, donde encuentran a un goblin escondido. Deciden hablar con él.

View
Sesión 7

Sancho y Oberón deciden investigar la tierra del jabalí mágico, mientras este permanece en el agujero. Encuentran en el interior de una cueva cuatro jabatos, indefensos, que les gruñen al acercarse. Oberón lanza unas enredaderas, inmovilizándolos. Con una cuerda mágica, consigue atarlos y, mediante un hechizo los tranquiliza, mientras Sancho se ve arrastrado por uno de ellos. Aparece Guillermo, que les ayuda a sacar a los jabatos de la zona. Sancho abre, con esfuerzo, un puente mágico que les permite evitar utilizar la balsa, la que intentan utilizar infructuosamente en un principio, pues caen al agua.

Vuelven a Abizanda y, por el camino, una mujer de mal aspecto se sube a su carro, les pide silencio y tira una bolsa llena de gemas y oro en la parte de atrás. Aparecen varios soldados, que aprecen buscar a la mujer. Esta, sin embargo, ha cambiado su rostro y parece un muchacho joven, de unos 18 años. Al irse los soldados, esta reclama su dinero. al negarse uno de los magos, cambia su rostro y muestra facciones demoníacas. Los magos dan el dinero y la dejan marchar.

En Abizanda todo sigue tranquilo. Los dos nuevos reclutas siguen igual de torpes y el cocinero igual de poco limpio. En una estación Basilio consigue curarse de sus heridas, tras dos caídas que casi lo llevan a la muerte. Al final, Sancho decide ejecutar un hechizo mágico, que le permite mejorar sus heridas.
Llegan, al cabo del tiempo, tres soldados, uno de los cuales, llamado Pascual, parece responder ante su señor, Carlos de Uribe. Les pide que acudan a Urgel, donde le expliquen de qué manera han ido a acabar a esas tierras y, sobre todo, por qué no han avisado a su dueño legal. Los magos se dirigen hacia allá, no sin antes escribir a la Orden. Por el camino se encuentran con una vieja, un tanto peculiar, que lanza frases ambiguas a los magos. Sancho habla con ella y la invita a unirse a Abizanda.
Una vez en Urgel se reúnen con Matlus, que les indica que ya están moviendo los hilos necesarios, por lo que eviten llamar demasiado la atención. Ante Carlos de Uribe los magos responden no demasiado claramente, lo que lleva a su sorpresa. En esa tesitura, Oberón decide utilizar su poder de fascinación, pero el consejero de Carlos se interpone y habla con los magos aparte, pidiéndoles que dejen sus “trucos” para otro momento, puesto que se ha de evitar lo que anteriormente sucedió, a saber, que uno de ellos, tras traer caos al territorio, fue quemado vivo.
Los magos deciden volver a Abizanda. En el camino recogen a la anciana vieja que encontraron.

View
Sesión 6

Gabriel de Flambeau y Guillermo de Mercere abandonan el lugar y regresan a Abizanda por cuestiones personales. Sancho de Tytalus y Oberón de Merinita permanecen en el lugar del jabalí mágico. Pero, puesto que la noche está cayendo, deciden buscar refugio. Basilio, que se les une, les indica la existencia de una choza en la distancia de la que emana el humo del hogar. Acuden, pero descubren que todos sus inquilinos, una familia de cinco personas, se encuentran aquejados por la peste. Deciden, por tanto, abandonar el lugar, dirigiéndose hacia otra cabaña, abandonada y poco confortable, que se encuentra relativamente cerca del lago del jabalí.

Al día siguiente los dos magos intentan alcanzar la orilla valiéndose de la barca del pescador, al que previamente duermen con sortilegios, pero su escasa fuerza convierte el viaje en un largo suplicio. Basilio, mientras tanto, convertido en águila, otea la zona del jabalí y se introduce, convertido en serpiente. Se mueve por la zona, hasta que, al pasar un charco de agua templada, empieza a sentir vibraciones alrededor. Basilio huye como puede del jabalí, mientras Oberón y Sancho fabrican una trampa: Sancho horada la tierra y Oberón la cubre mediante una ilusión. Al salir Basilio le avisan de la ilusión y consigue bordearla. Desgraciadamente, el jabalí bordea también la zona y, mientras Basilio vuelve a su forma humana, lo agarra con sus colmillos y lo despedaza, dejándolo maltrecho en el suelo. Los magos, con aspavientos, consiguen atraer a la criatura hacia el hoyo, donde cae y se enfurece. La ilusión no permite lanzar hechizos hacia el interior, y los magos temen asomarse, dada la ferocidad de la criatura. Se mantienen pensativos, decidiendo cómoa frontar la situación.

View
Sesión 5
Verano. AD 1222

Los magos reciben a Diana, nueva maga Merinita que llega a la alianza. En el camino descubrien que Pedrito les está siguiendo. La impericia de los magos hace que este escape: Oberón intenta evitar el crepúsculo y Diana cae a tierra dormida, afectada por el hechizo fallido de su compañero.
Los magos encuentran a Julián y su hija, vendedor de pociones “curalotodo”. Sancho lanza un hechizo sobre él, para demostrar su magia. Este sale volando por los aires y se estampa contra una roca, quedando maltrecho. Los magos deciden borrar los recuerdos de padre e hija y llevarlos a Puebla de Castro. En el carro descubren muchas pociones, así como un medallón de oro con forma de sol y un rubí engastado que resulta ser un regalo de la madre a la hija, que, según ella, la protege de los hombres malos.
Al llegar a Puebla de Castro los magos hablan con uno de los guardias, al que le confesan su casa, Merinita, y que pertenecen a la Orden de Hermes. Este, seguido por Diana, se dirige a hablar con su sargento, que a su vez habla con el cura del pueblo, que envía una carta a Matlus, pidiendo que no se produzca una situación similar a la del pasado. Descubren que, en efecto, dos magos llevaron a una extraña guerra a muchas personas del pueblo, que se enfrentaron a enemigos invisibles y murieron en su mayoría. Los dos magos, según las visiones de Guillermo, se encontraron con un tercero, con el que juntaron las manos. Tal vez se trate de una especie de pacto.
Tras salir de Puebla, los magos se encuentran en el lago con un pescador, que, ante la poca pesca conseguida, se ofrece a llevarles a una zona peligrosa con jabalíes gigantes. Allí pasan en una pequeña barca a otra orilla, donde un enorme jabalí de naturaleza mágica les ataca, acabando con la vida del grog, mientras Oberón y el pescador huyen despavoridos.

View

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.